For the non-Spanish speakers, the story describes the thoughts of a young teenage girl, while she looks for her grandma around her house. She has Alzheimer's disease and has become just a little child, with wrinkles and dark black eyes, which mirror a past never told to anyone. It is a story about vulnerability and love. Personally, I did not get to know my paternal grandma, as she died of Alzheimer's when I wasn't even eight years old. However, the only memory I have of her plays an important role in the story, as it is exactly the moment when the young girl finds her grandma hiding behind the curtains, playing hide and seek.
It is a bitter-sweet memory. And probably, one of the scariest of my childhood.
"- No está en su cuarto.
- Se habrá vuelto a esconder – dijo mi madre sin mirarme a los ojos, mientras aplastaba las arrugas de su delantal con las palmas de las manos, antes de esconder la cara entre los vapores de las ollas hirviendo. – Búscala y tráetela a la cocina, que ya es hora de comer.
Era una habitación hermosa, de grandes ventanales, muebles macizos y colchas estampadas de flores verdes. Los grandes cortinones blancos se descolgaban como si pesasen una tonelada de puntillas, encajes y vainica. Me reposé contra el marco de la puerta y respiré profundamente emitiendo un breve suspiro, intentado hacerle saber que la estaba buscando. Más risas ahogadas danzaron detrás de las cortinas, y los vi. El borde de su falda negra con topos grises y sus pies blancos. Comencé a andar de puntillas, jugando a jugar al escondite, acercándome al cortinón, hasta que me abalancé sobre ella gritando “te cogí!”. Forcejeamos levemente unos segundos, balanceándonos en los brazos de la otra, hasta que su cara asomó entre las cortinas, con aquella sonrisa. Esa sonrisa abierta y sincera, inocente de niña pequeña.
Entrelacé mis dedos con sus canas y le di un beso en la frente mientras ella repetía “Eres mi niña ardilla, mi niña ardilla”. La observé cuidadosamente, como si en sus rasgos fuese a encontrar el significado de tal apodo. Su nariz era aguileña y sus labios finos, descansando sobre un mentón prominente. Sus ojos eran negros, negros. Tan negros como un espejo, devolviendo tu reflejo al intentar averiguar que se escondía tras ellos. “Mi niña ardilla” repitió mientras sostuve sus manos en las mías. Eran delicadas, frágiles como el cristal. Sus dedos eran delgados y finos, se podían contar todos sus huesecillos. Sus meñiques eran extremadamente pequeños, redondos y con una pizca de uña. Eran meñiques de bebe. “Mi niña ardilla” repitió, mientras presionaba la yema de su menique contra la punta de mi nariz, y sonreía. “Abuela, mírame” le rogué mientras sostuve su cara en mis manos por unos segundos, indagando seriamente en los ojos de aquella mujer que apenas conocía, intentando averiguar qué pasaba por su mente, que significaban esas risas danzantes, porque me llamaba niña ardilla. Me miró fijamente unos segundos, sonriendo sin cesar. La luz que entraba a raudales por la ventana se reflejó en el negro de sus ojos, lanzando un destello al aire. Fue aquella fracción de segundo en la que me percaté de la belleza de esos ojos inmensos. “Debiste ser muy guapa de joven abuela” le susurré.
Dócil como un borrico, me siguió a la cocina, a través del pasillo, pasando lentamente por delante del espejo que era dorado a ratos. Abrimos juntas la puerta y mi madre se quejo, “ya era hora”. Había de comer lentejas con chorizo y las tres nos sentamos a la mesa. Volví a mirar sus meniques de reojo y tras hundir la cuchara en el potaje, suspire silenciosamente. ‘Aahhh, abre la boca abuela, ahhhh, que viene el avión’ y me miro con ternura con esos ojos negros inmensos, como espejos, mientras se tragaba una cucharada sopera de lentejas."

Bonita historia Jud!!:) Nos vemos pronto!! :) Muaaak!!!
ReplyDeletePreciosa! :)
ReplyDeleteSiiiii! Nos vemos en nada!!! Muakksss! :) <3
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